El sexo nada tiene que ver con el amor

…”Cuando aceptes que la realidad supera con creces a la imaginación, solo entonces podrás tomar cartas en el asunto y aprender a manejar mejor esos dos mundos que represetan el amor y el sexo. Solo entonces podras ser mas responsable, y llegar al goce y éxtasis total en cualquiera de esos dos mundos.”…

El sexo no tiene nada que ver con el Amor, es verdad: pero la Sexualidad, ¡Sí!

Muchas parejas se destruyen no solamente cuando existe una traición sexual sino también por la desilusión al descubrir que en el sexo no existe ni esta arraigado el verdadero amor.

La mayoria de parejas logran sobrevivir juntos, debido a una aparente atracción sexual más que a una atracción sentimental. Aunque también se dan los casos en que eso todo lo contrario, algunas parejas sobreviven gracias a su atracción sentimental más que a su sexualidad.

Lo cierto es que, cuando éramos muy jóvenes, solíamos pensar que tener una relación sexual con esa “persona especial” a la cual nos sentíamos maravillosamente atraidos y enamorados, nos comprometía espiritualmente y sentimentalmente para toda la vida.

!Oh sorpresa! Cuando descubrimos después de un tiempo que no es así, que la anatomía humana no solo sigue su rumbo por su propia cuenta, separada totalmente del amor, sino que tiene incluso algo de animal, pues al ver un buen ejemplar del sexo opuesto que se atraviesa frente a nuestros ojos, no podemos evitar seguirlo con la mirada, mientras nuestra imaginación prende el deseo muy a escondidas del mundo entero.

Obviamente no podemos contárselo a nuestra pareja. “Hey querida, ese trasero que ves allí esta rebueno, no sabes como me gusta.”

¡Nos matan si decimos algo así!

Igual sucede con las mujeres. Ellas también se encienden de lujuria y atracción, al ver un espécimen mejor que nosotros. Nos guste o nos disguste la realidad. Y a tanto llega esa “continua atracción” al sexo opuesto que, 9 de cada 10 personas terminan acostándose con otras personas a las que obviamente se sienten sexualmente atraídas, hechos estos que, -claro esta-, que se llevan a cabo muy a las espaldas de sus respectivas parejas. Como bien dice el dicho: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Es más bien es gracias a esta verdad que muchos matrimonios, a pesar de ser infieles, logran sobrevivir y permanecen juntos a traves del tiempo.

Las personas traicionan a su pareja sexualmente, no solo lo hacen por que se sienten atraídos sexualmente a alguien más, sino también por sus propias inseguridades emocionales, angustias, iras, venganza, placer, curiosidad, pasión, cariño, soledad, y aun hasta por compasión. Las razones son múltiples.

Al pasar los años es que reflexionamos sobre todas esas estupideces que nos impulso hacer ese “buen trasero” al que nos sentimos algún día atraídos, y es cuando nos quedamos asombrados de las estupideces que hicimos; luego nos preguntamos: ¿y como pude sentirme atraído a ese trasero?  ¡Pero que estupidez, caray!

Admitir la infidelidad, sea solamente mental o física, eso es un imposible. Tenemos que morir fieles a nuestra pareja, así no lo seamos jamás.

Pero, ¿por qué llegamos a la infidelidad sexual?

Primero, tenemos que reconocer que la infidelidad sexual no es una infidelidad de sentimientos, la razón es que los genitales no están conectados a la razón o al raciocino ni viceversa, sino mas bien están totalmente desconectados los unos de los otros. De allí que, podemos acostarnos con otra persona, pero queremos regresar a casa antes del amanecer.

Los moralistas, sociólogos, sicólogos, curas, amigos, familiares y consejeros, obviamente aconsejan a las parejas a mantener la completa fidelidad tanto de pensamientos como de sentimientos hacia la pareja. Pero,… no importa lo que digan los amigos y profesionales, la anatomía humana esta arraigada a procesos biológicos que son independientes, inalterables e irremediables, y que nada tienen que ver la razón con el sexo, con el buen juicio, con la cordura, y peor aun con el entendimiento. Si fuera así, tanta gente que se piensa madura, sensata e inteligente, no corrieran como un poppy atrás del primer buen trasero que se les cruza.

Muchas personas que están recién enamorados, defenderán a capa y espada que no les cruza ningún pensamiento de otra persona por su cabeza, así sea mejor parecida que su pareja a la cual tratan de convencer de que ella es, o el es, los únicos que existen en su corazón, en su mente, y hasta en sus calzones.  Y como nos encanta comernos ese cuento que hasta nos vamos de cabeza al matrimonio.

Yo pienso que a Dios se le paso la mano en este asunto de la sexualidad. No solamente es algo que agrada enormemente a toda la humanidad sino que, algunos se hacen totalmente adictos a ella, mientras otros quizás tratan de tener cierta moderación. Moderación que se termina cuando nuevamente aparece el trasero que inevitablemente vuelve a encender la mecha del deseo.

La buena energía del amor comienza con la honestidad, –la honestidad hacia nosotros mismos-, la buena comunicación acompañada de la valentía necesaria para el autoconocimiento de nuestra verdadera naturaleza humana.

Hasta el momento del matrimonio nos hablaban de fantasías, de imaginar la fidelidad como algo cierto, de irnos a una vida de ensueño al hacer el amor, para escapar justamente de la creciente falta de amor que vivimos. Hemos querido atar el sexo al amor. O viceversa, hemos querido atar el amor al sexo.

Somos seres exageradamente sexuales y también sentimentales. Pero el sexo es un acto biológico que no esta arraigado al amor en lo absoluto, y por lo tanto, somos completamente funcionales para mantener relaciones sexuales con quienes nos guste, aunque no los amemos. Claro que también podemos mantener relaciones sexuales con la persona amada, lo cual no solo nos hace sentirnos bien sino que solemos pensar que esa es la manera mas sana de vivir en armonía con Dios, con la moral, y con la ética que todos aprendimos desde muy niños.

El verdadero lazo de compromiso de ambos y el poder del amor se mantendrá con esta nueva energía de sinceridad, honestidad, y confianza,…y fluirá con la gratitud al amor y a la vida, siempre y cuando la pareja conozca su verdadera naturaleza y afronte con serenidad y seriedad las medidas preventivas para evitar no solamente caer en la tentación, sino caer en la infidelidad en si misma.

El ser humano no es un animal, en consecuencia no esta preparado sicológicamente para enfrentar esa penosa realidad que representa la infidelidad. Consideramos a la infidelidad como un acto de traición imperdonable por lo cual en algunos casos se podría llegar aun hasta al crimen.  Pero, ¿acaso el crimen ya cambia la verdadera anatomía del ser humano? ¿Acaso los infieles, (que son casi toda la humanidad), le importa tanto la posibilidad de ser muertos por su propia pareja a quien le están poniendo los cuernos?   De hecho, no es que esa idea no se les cruce por la mente, sino que, parecería que un buen trasero si amerita toda clase de riesgos, incluyendo la muerte.

¿Vale acaso un trasero, no importa que tan bueno se vea, la vida de cualquier ser humano?

La respuesta es: ¡por supuesto que no!   Entonces,… ¿Por qué lo hace la gente?  ¿Está acaso en su anatomía la atracción sexual de forma irresistible?  Analicen bien estas preguntas. Todos sabemos la respuesta.

Haz el amor donde haya suficiente amor. Como cuando haces el buen sexo, cuando realmente te gusta el sexo con esa persona. Trata de ser sincero y estar presente con la otra persona desde el principio. Presente de pensamiento, de palabra, de sentimientos, y de obra.  Estate en el amor cuando sea el amor, porque estar en el amor y mantener el amor siempre fresco y nuevo requiere de una tremenda consciencia, una tremenda presencia en forma espiritual más que física.  Estate en el amor de esa forma, y tu amor hacia tu pareja no terminará jamás, porque mientras el sexo es algo pasajero, algo que tiene un principio, dura muy poco, y tiene un fin, el verdadero amor no es lo mismo, el amor no debe conocer el fin.

Ser conscientes de nuestra anatomía y nuestra sicología es ver al acto del amor y al acto del sexo tal y como son, y no como te gustaría que fueran, o como tu crees que son. Cuando sólo introduces fantasías e imaginación en ello, estás provocando una inmensa desilusión, acompañada en ocasiones de aberración o de adicción, que no te traerán ninguna paz emocional ni espiritual a tu vida.

Cuando aceptes que la realidad supera con creces a la imaginación, podrás entonces tomar cartas en el asunto, aprender a manejar mejor esos dos mundos, ser más responsable, y llegar al goce y éxtasis total en cualquiera de esos dos mundo.

Llegaras entonces a conocer mejor tu cuerpo, tus emociones, tus sentidos, y no podrás soportar lo que busques como un objetivo que no sea netamente espiritual. Tenemos que trabajar mas profundamente en aquellas cosas que son del espíritu, mucho mas que en las cosas que son de la carne, de nuestra anatomía, y aun de nuestros sentimientos.

Pero,… hasta que llegue ese momento, sufriremos todos el descontento y las penalidades de no haber alcanzado una perfección en nuestras actitudes, en nuestras metas, en nuestras convicciones, y aun en nuestras creencias.  Para poder controlar la carne, tienes que dar paso al espíritu. El espíritu es el único que puede controlar la carne. No tu, ni tus creencias, sino solamente tu espíritu.

¡Feliz vida espiritual, si la logras alcanzar!

 

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