UNA DURA REALIDAD DE LO QUE PASA EN EL ECUADOR

Francisco Huerta Montalvo
Francisco Huerta Montalvo

Por Francisco Huerta Montalvo: Me tocó advertirlo a su tiempo. Y lo hice, como acostumbro, sin ambigüedad alguna. El país estaba en riesgo de ser tomado por los narcotraficantes que ya tenían tejida una amplia red de conexiones en todo el territorio nacional y en las más diversas esferas de influencia.

El paso de los años ha demostrado que no hubo exageración en el aserto, salvo que, por el contrario, la red es más amplia y poderosa de lo que por entonces imaginé. Además está fuertemente conectada, o depende de ellas, con otras redes conformadas en ámbito internacional.

Así las cosas, fue torpe desvincular el control del tráfico de estupefacientes de la colaboración internacional requerida para su combate. Un discurso antiimperialista permitió que crezca en nuestra patria el neoimperialismo del crimen organizado que, por supuesto, también tiene fuertes implicaciones políticas.

Ahora, en escala continental, cuando las evidencias son de esa magnitud, organizaciones como la OEA intentan poner el tema en la agenda de sus asambleas. Mientras se debate la forma de enfrentarlo, es evidente que el volumen de ese rentable negocio de la muerte crece de manera exponencial.

Obviamente, la policía está haciendo lo suyo con dedicación y sacrificio y a ello es atribuible, en parte, el incremento de las capturas pero, sin duda, la razón principal, está determinada por el incremento de la actividad delincuencial en el Ecuador.

Ocurre que, otros factores como nuestra ubicación geográfica, la dolarización, la facilidad para obtener algunos de los insumos requeridos para el procesamiento de la droga, etc., estimulan que se nos haya tomado como base de operaciones para las distintas fases del procesamiento y comercialización de estupefacientes.

Es urgente, por tanto, tejer una red de cooperación internacional que de manera específica y sin sometimiento a la distorsión de visiones ideologizadas, enfrente una situación que se muestra absolutamente dinámica por el lado de los traficantes y negligente por el de los países.

 

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