Ecuador se destaca por su Terrorismo de Estado

12347632_1131794670175365_4668116827766244622_nDe acuerdo a la Enciclopedia Encarta, "Terrorismo de Estado" es el uso sistemático, por parte del gobierno de un Estado, de "amenazas y represalias", considerado a menudo "ilegal" dentro incluso de su propia legislación, con el fin de imponer obediencia y una colaboración activa a la población.

El dictador del Ecuador, Rafael Correa Delgado y su círculo más cercano, quienes dirigen los trolles de la Internet, dirigidos y operados por el gobierno según varias denuncias ya conocidas por la opinión pública, han venido usando estratégias delincuenciales tipificadas como "delitos penales" por la misma legislación ecuatoriana, para amenazar e incluso amenazar de muerte, acosar y perseguir a la ciudadania opositora.

Los delincuentes dirigidos por el gobierno acosan, amenazan, insultan, y persiguen a la población en general que se opone especialmente el régimen mediocre y bándalico del muérgano incapaz de cuidar por la seguridad pública y en lugar de eso, usa los organismos públicos para aterrorizar a la población.

Por su naturaleza, es difícil de identificar con exactitud pero no imposible, los conceptos varían en función del carácter y de la época histórica, zona geográfica y características culturales. Pero el objetivo es el mismo: ATERRORIZAR A LA POBLACION QUE SE OPONE AL REGIMEN.

Los regímenes despóticos del pasado utilizaban con frecuencia prácticas de este tipo, que las democracias modernas condenarían sin necesidad de realizar una crítica contemporánea rigurosa.

Las formas más desarrolladas de terrorismo de Estado, para las que el término fue inventado, han sido los sistemas empleados en el siglo XX bajo el fascismo y el comunismo. Asimismo, la práctica de terror desde el poder se extendió en el siglo XX bajo regímenes militares o militarizados, en el seno de democracias formales.

En el siglo XXI, lo vemos arraigado y con matises similares en los paises en donde el Castro-Comunismo ya ha puesto su pie, estos son los gobiernos que se proclaman como los nuevos Socialistas del Siglo XXI, quienes han probado ya a la opinión pública que no traen consigo un plan de gobierno sino un plan privado de saqueo y enajenación de derechos y libertades a los ciudadanos en general, plan que no va dirigido contra los opositores solamente sino contra la nación entera.

Estos regímenes totalitarios se caracterizan por un monopolio de los medios de comunicación, la imposición de una ideología monolítica, la exigencia no sólo de obediencia sino de participación activa en las medidas policiales del Estado, y un aparato de policía secreta y de campos de concentración para disciplinar e incluso exterminar a los adversarios y disidentes.

Los líderes potenciales de la oposición son acosados, perseguidos, aislados, encarcelados, exiliados o asesinados. A menudo, los tentáculos del aparato del Estado se extienden hasta el extranjero y atacan a enemigos que pertenece a la oposición en el exilio. QUejas de esto las hay por miles en contra del dictador del Ecuador.

Los componentes de muchas organizaciones nacionales de seguridad e información han utilizado "métodos ilegales" para hacer frente a los adversarios, tanto dentro como fuera del país. Lo que diferencia estos episodios de un sistema donde se aplica el terrorismo de Estado es la importancia de la operación y el total respaldo de la clase dirigente. En efecto, el aparato de terror, el Estado y el partido en el gobierno estan relacionados de un modo indisociable.

Este sistema de terrorismo de estado acaba destrozando a menudo a los elementos de su propia cúpula, como sucedió con el líder nazi Ernst Röhm, jefe de la Sección de Asalto (SA), y el jefe de la policía secreta soviética Lavrenti Beria, ambos ejecutados por las mismas organizaciones que ellos crearon o dirigieron. (Investigar caso del General Jorge Gabela en Ecuador.)

En otro plano, algunos regímenes han recurrido a medios extralegales para eliminar a elementos específicos de la población, en especial en lo que a proscritos y presuntos delincuentes se refiere.

Las manifestaciones autoritarias extremas del terrorismo de Estado han servido de inspiración para una vasta literatura, conocida como ‘novela antiutópica’, donde destacan las obras "El cero y el infinito de Arthur Koestler" y "1984 de George Orwell", en las que la globalidad del terror convierte a los hombres en meros instrumentos mecánicos de quienes ejercen el poder.

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