Un soldado escribe al Cuentero de Carondelet

Ojala la lea el Mariscal o su Secretario del Circulo Rosa ….

Sr. Presidente Rafael Correa D. Ph.D

Con toda la satisfacción que me produce dirigirme a Ud. con el respeto que me merece tanto por su formación cuando por su carisma el cual reconozco aunque no soy su seguidor ni de político alguno, no así sus aduladores los cuales no me merecen consideración alguna; a los fieles se los conoce en la desgracia, no en la abundancia; así nos lo enseñaron los hombres de Bolívar en Santa Marta.

Quería referirme a su intervención de la pasada Sabatina en la cual llamó “Vende patrias” a los “malcriados” militares y sugirió a mi modo de ver “proféticamente” que deben salir de las Fuerzas Armadas.

En primer lugar déjeme decirle que un soldado profesional no es un romántico soñador como un guerrillero al estilo “Che Guevara”, es más bien un hombre recio preparado para el combate, no para los sueños; así que una “inspiradora” carta como la enviada por Usted, difícilmente calará en su cerebro, peor en su alma; más aún si su gobierno se ha confrontado con las Fuerzas Armadas de modo poco amistoso; el soldado aprende desde un principio lo que es el sacrificio y el espíritu de cuerpo; como le dije, ni le inspira la carta de un político ni le atemorizan sus bravuconadas.

No es Sr. Presidente vende patrias quien responde poco cordialmente a un político que hoy está y mañana no; mientras Usted se despedirá en 2017, los soldados permanecerán con el pueblo por siempre pues de él proceden.

Mire Doctor Correa, que saludable sería un poco de preparación para gente como Ud. Que no por formación sino por elección cumplen labores de las que desconocen absolutamente, como son la autoridad sobre la milicia, siendo remisos sancionados, gente sin la más mínima formación que no saben cómo dispara un fusil, peor comandar una simple escuadra de infantería, leer una carta o usar una bayoneta, administrar una Brigada; si viera estimado presidente lo patética que se ve su cara asustada con un grito silencioso saltando de una torre con casco de paracaidista; no hablemos de formación en cuanto al economista que es su Ministro de Defensa, con todo respeto.

No envié Presidente cartitas a los Correos privados de los soldados, son correos PRIVADOS, allí ellos deciden lo que hacer con ellos o no, como enviarlos a la basura o responderlos como hombres, pues en ese ámbito ya no son soldados sino particulares; como ve, fue peor el remedio que la enfermedad; para hablar con un soldado debe pensar como él; un militar no es como un seguidor de su persona o su partido que aplaude y se inspira de sus palabras; un soldado da y recibe órdenes que militarmente le son lógicas, él ni dirime nada ni está interesado en ello; un soldado jamás dejará de obedecer a sus superiores por obedecer a un político civil, aunque éste trate de desprestigiar a sus comandantes; ¿cree Usted presidente que al militar le produce respeto un civil que realiza labores políticas como Ministro de Defensa con su cuerpo debilucho y terno sin corbata, recibiendo el parte con los brazos cruzados?; creo que eso no lo haría ni en un mitin político; ni al policía peor al militar le impresiona que un político se rompa la camisa con cara de fiereza e invite a que lo maten,… eso no es valor para un uniformado sino un desafío grosero de un político [mediocre].

Lo militar no tiene que ver con palabrerías ni bravuconería sino con unidad, formación, espíritu de cuerpo, valor, sacrificio, desafíos, cursos, selva, mar, aire, grados, órdenes, disparos, emboscadas, comandos, tigres, piramidalidad, batalla, hambre, abandonó a la familia, vencerse a uno mismo, heridas, amputaciones a veces e incluso la muerte; nada que ver con la demagogia política o el partidismo; como ejemplo le diré:¿cree Usted que el 30 de septiembre los soldados iban a “rescatar” a su presidente?; ellos simplemente se acercaron al Hospital de la Policía no gritando consignas u ondeando banderas sino que tras un operativo planeado fueron obedientemente a disposición de su general; el caído en desgracia Luis Castro precisamente quien criticó las decisiones de su gobierno en este mismo año; él era el comandante; ese ex combatiente del Cenepa a quien ellos obedecían….obedecer; obedecer es la palabra; no inspirarse políticamente.

Le reitero mis respetos como ciudadano; excepto en el tema militar, no suelo pronunciarme sobre su labor pues creo que debo dejarle trabajar hasta que culmine su mandato constitucional; yo le pediría con humildad que haga lo mismo con los militares; déjelos trabajar en paz; no los divida, no los satanice, no les diga vende patria; no arremeta ahora con un poder que no lo tendrá dentro de un año, sea magnánimo, noble y no tenga confrontación con las Fuerzas Armadas; ellas han hecho lo que usted no; enfrentarse al enemigo en batallas; en una guerra de verdad en donde no se habla sino que se mata y en donde los políticos no agarraron ni una pistola de juguete.

Atentamente.
Un soldado desconocido.

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