LA DÉCADA GANADA POR EL CRIMEN ORGANIZADO

¿Cómo es posible que individuo con características sexistas, egocentristas, rateriles, corruptos, mentirosos faltos de moral y ética, y encima racistas, sean nuestros líderes políticos y religiosos?
Nuestra sociedad está enferma. Si señores, esto se ha venido diciendo y repitiendo durante siglos. Su enfermedad no es una sola enfermedad específica sino una cadena de enfermedades que en conjunto presentan un escenario escalofriante y desolador a toda la humanidad.
 
La sociedad tiene varios males y enfermedades similares a aquellas que se presentaban en la sociedad alemana de la República de Weimar en la década de 1920. Después de la capitulación de la Primera Guerra Mundial, Alemania fue obligada a firmar el “Tratado de Versalles” el cual imponía serias represalias a Alemania por haber iniciado la primera catástrofe mundial.
 
Durante toda la década de 1920, Adolfo Hitler utilizó una retórica altamente beligerante, revanchista, y racista; así como también la impopularidad del “Tratado de Versalles”, para persuadir a sus compatriotas alemanes por la senda del fascismo.
 
El populismo hace justamente eso. Toma el lado de una mayoría, cualquiera fuese esa, y se hace de esos votos. Hitler, como todos los políticos racistas de su periodo en Europa, propagó la filosofía reaccionaria del filósofo inglés Hebert Spencer, quien encontró en la teoría evolucionista de Charles Darwin la fuente y cuna de sus estudios socio-económicos.
 
De acuerdo a la perspectiva de Spencer, el hecho de que Europa se convirtiera en el centro de la modernización y en el núcleo de los grandes descubrimientos revolucionarios en los campos de la tecnología, economía, artes, política, física, entre otros, no fue una obra de la casualidad o del destino, sino que fue producto de un esquema natural de los seres (blancos) más fuertes e inteligentes de la tierra, sobre otras razas.
 
De acuerdo a Spencer, de no haber sido por su “gente blanca”, Europa no hubiera crecido en la manera como se desarrolló a lo largo de su historia. En tal forma, Spencer creó lo que en las ciencias sociales se conoce como la “Teoría Social Darwinista“, o el estudio y entendimiento de los fenómenos sociales a través de la evolución humana; o, en términos prácticos, “el racismo en su más alta expresión“.
 
Los hallazgos de Spencer tuvieron aceptación alrededor del mundo, principalmente en aquellas regiones donde los grupos minoritarios nacionales y étnicos empezaron a tener afluencia en sociedades dominadas por la cultura Occidental.
 
En Europa, particularmente en Alemania, los estudios racistas de Spencer fueron uno de los tantos elementos que motivaron al régimen de Adolfo Hitler a iniciar un proceso de linchamiento que desembocó en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial.
Algo muy similar sucede en la sociedad actual. No es una exageración ver cuando más de la mitad de la población apoya a líderes que tienen inclinaciones psicópatas y racistas. Así es como convierten un debate que quizás debería ser estrictamente económico o social, lo manipulan y convierten rápidamente en racial. Blancos contra negros, pobres contra ricos, estudiantes contra maestros, hijos contra padres, etc. cualesquiera sea la mayoría poblacional, … esa es la que aprovechan.
 
Esta gente populista muestra los dientes de alegría solo de pensar que su psicópata preferido, va a llegar a la presidencia, arrasando a las minorías que otros repudian o están en contra.
 
La sociedad está impregnada de enfermedades sociales que potencialmente le conducirá a dictaduras inéditas. Los valores morales y éticos dejaron de ser el patrón de comportamiento de la gente, y en su lugar, están siendo reemplazados por un liberalismo mediocre; que, aunque no tiene fundamentos intelectuales, si representa el quemimportismo social a toda disciplina, mientras el aprovechamiento inmediato e irracional de todo recurso disponible, es la norma de comportamiento más usual.
 
La corrupción, el soborno, la coima, la persecución, los asesinatos, las desapariciones, las tranzas entre el crimen organizado y la justicia y la formación de grupos delincuenciales armados ya no son cualidades únicas de las pandillas, guerrilleros o grupos de pillos fuera de la ley; sino de movimientos y partidos políticos legalmente establecidos quienes llegan al poder con toda la barbarie e ignorancia socio-política de la realidad para desmantelar descomunalmente las economías nacionales, reprimir a la sociedad, burlarse de todas las leyes posibles, y salir impunes de toda culpa gracias a los cómplices y secuaces debidamente apostados en puestos estratégicos tanto en poder judicial como el poder legislativo y el ejecutivo. (Ejemplo: El socialismo del siglo XXI en toda Latinoamérica)
 
Los recursos de las naciones ya no van a la atención de las necesidades de la sociedad sino al sótano de las residencias de pocos malandros cínicos sinvergüenzas y sanguinarios, dispuestos a todos los horrores inimaginables cometidos contra la sociedad y el estado con tal de sacar su botín a costa de todo el pueblo no importa a cuantos tengan que asesinar en el camino. (Ejemplo: General Jorge Gabela, Quinto Pazmiño y su esposa, Fausto Valdivieso, Froilan Jiménez, y otros).
 
La lista de delitos cometidos por estas pandillas es tan extensa que jamás en la historia humana se ha visto algo parecido. No hemos conocido a nadie, a ningún ser humano capaz de cometer tanto delitos en tan poco tiempo y espacio, y peor en todo el transcurso de todas sus vidas.
 
Apoderados de los aparatos de gobierno controlan policías, seguridad pública, fuerzas armadas, y con ello reprimen inmisericordemente a la población mientras saquean todos los recursos del estado a niveles críticos y escalofriantes que ponen en peligro la existencia misma del estado.
 
La sociedad y la economía quedan tan afectadas que sofocan a todas las instituciones del estado, condenándolas a una recuperación que en la mayoría de los casos es imposible lograrlo.
Los países afectados no solo llegan a un inesperado deterioro socio-económico sino que su recuperación les va a retrasar varios siglos de progreso. Esto claro, si es que lograran recuperarse. Lo más probable es la desaparición de estas repúblicas por el asimilamiento de sus acreedores.
 
Ejemplos de esto países en plena decadencia por su excesiva corrupción son: Afganistán, Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Cuba, Perú, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Libia, Italia, Siria, Somalia, Sudan del Sur, Corea del Norte, Yemen, etc.
 

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