Comentario a “El silencio tan ansiado” del Pájaro Fébres Cordero

Nuevamente el Pájaro nos ilumina la razón y nos desnuda el pensamiento en su artículo “El silencio tan ansiado”. Su artículo empieza así:

“Era previsible. Y lo era, porque el país cambió. El insulto, la amenaza, la agresión, el escarnio, lo volvieron violento. Bastaba con escuchar una sabatina y comprobar cómo desde arriba chorreaban el odio, la animadversión, la prepotencia, para saber que a ese lenguaje burdo, ofensivo, grotesco, seguiría, más temprano que tarde, la violencia física.”

El Pájaro acota que el país cambió, pero yo no estoy muy de acuerdo con que ya haya doblado la esquina y que ya no se viva el mismo escenario que vivimos con el cuentero traidor. La SENAIN y sus mafiosos siguen halando las cuerdas de la persecución a la ciudadanía y a todos los blogueros de la Internet, pues aun siento la persecución infame e insaciable de estos hijueput@s carroñeros correistas.

Pero el Pájaro se quedo corto en otra apreciación en la que manifiesta que: “mas temrprano que tarde, llegaría la violencia física“. No se atrevió a ir un paso mas lejos, se olvidó por completo que en el correismo están mezclados, confabulando unos con otros, los Alfaro Vive Carajo, las FARC de Colombia, el MIR, los carteles de droga de Sinalóa, los Zetas, los Ñetas, los Latin Kings, etc. y el regalito de los 10,000 fusiles chinos, ¿Que pasó?,  no llegaron al Ecuador para adornar la navidad. El levantamiento armado con aires distorsionados y mentirosos de provenir de un pueblo democrático, tiene la luz verde para brotar en el Ecuador en cualquier momento.

Lo que el Pájaro no dijo es que estos hijueput@s al igual que Cuba, supuestamente nos quieren liberar del imperio para darnos ellos mismos el almíbar de su revolución ciudadana. Para convertir al Ecuador en la magnífica Cuba donde todo abunda, toda la miseria que se pueda concebir, y que se la empiece a distribuir equitativamente a todos los ciudadanos ecuatorianos. Empezando por los mas ricos, a quienes les meterán una patada cargada de alguna dinamita, directo en el culo. Los maricones de las FFAA que debieron pararlos desde hace 10 años, fueron comprados como suele hacer esta mafia narco-guerrilla, comprar marranos corruptos en todas partes, y en lugar de perseguirlos y paralizarlos, mejor se hacen los de la vista gorda.

La guerra socialista en el Ecuador es mas silenciosa que en otros países latinoamericanos. Ellos aprenden de sus fracasos y tratan nuevamente pero con otro estilo. De allí que el Pájaro en su segundo párrafo menciona con claridad como es que esta pandilla de hijueput@s van avanzando y ganando la guerra fría,  siguen con su “adelante compañeros”, como lo dicen usualmente la Vicky y el Dictador en cada discurso. Pero observen lo que el Pájaro dice a continuación:

“Poco a poco, todo lo que significara una manifestación de libertad fue proscribiéndose. Desde la tarima, el dictador ordenaba la iniciación de un juicio a un opositor, y su deseo se cumplía de inmediato; una prisión, y su deseo se cumplía de inmediato. Todo lo que oliera a protesta se reprimía. Todo lo que supiera a crítica se obligaba a silenciar mediante la orden emanada de tribunales inquisitoriales bastardos. La única verdad existente era aquella que salía del poder y se difundía a través de un incesante y millonario bombardeo publicitario que mostraba un país maravilloso, pensado por mentes lúcidas y construido por manos limpias, según los dictados de sus corazones ardientes.”

Todos los hijueput@s que formaron parte de este tribunal de inquisidores siguen en el poder, desde “Rommy Vallejo” en la SENAIN hasta los policías y militares que le lamieron el culo a Correa durante su dictadura. Ahora están dirigidos por “Lenin Moreno“, el panorama no ha cambiado nada, solo cambiaron sus puestos; pero ellos, todos siguen aun en el control total del gobierno ecuatoriano. Si no me creen lo que les digo, entonces pregunten a los testigos nombrados por el mismo Francisco Fébres Cordero, quien menciona unos pocos en el siguiente párrafo.

“Así se hizo el silencio. Y se hizo también el miedo. Que lo digan sino los indígenas detenidos por protestar. Que lo digan los diez de Luluncoto. Que lo diga la familia del general Gabela, asesinado. Que lo diga Galo Lara quien, por denunciar, agoniza en una mazmorra. Que lo digan Fernando Villavicencio y Kléver Jiménez, perseguidos con saña por decir lo que el poder no quería escuchar y sometidos al escarnio de grilletes. Que lo diga el mayor Fidel Araujo, apresado por estar en un lugar equivocado durante esa farsa trágica conocida como el 30-S. Que lo diga Pablo Guerrero, largamente exiliado. Que lo diga Martha Roldós, espiada con voyerista obstinación. Que lo diga Jaime Guevara, estigmatizado y calumniado. Que lo diga Manuela Picq, sacada a empellones del país. Que lo diga Fundamedios, que lo digan los autores de El gran hermano y tantos y tantos periodistas, cuyas imágenes se proyectaban en las pantallas de la televisión como si de los delincuentes más buscados se tratara. Y que a las voces de ellos se sumen las de muchos otros, víctimas del terror que impuso la autocracia.”

Existen suficientes pruebas legales para formular cargos civiles y penales e incluso de lesa humanidad al dictador Rafael Correa Delgado. No digamos su asociación ilícita para cometer delitos de gran envergadura y saqueo desmedido a la nación. ¿Y que tenemos a cambio?, .. un fiscal general cómplice y encubridor, un paralitico afín al régimen correista, ahora impuesto como Presidente gracias al fraude electoral mas grande que ha vivido la historia ecuatoriana.

Después mi querido Pájaro ya se puso a delirar, quizá debido a sus ansias de que esto termine, y termine pronto. Pero se equivoco en un 100%, la fiesta continua, los malandros siguen en el poder. Sus tácticas cambiaran un poco, pero sus objetivos son siempre los mismos. He aquí su mayor equivocación:

“Terminada la época de dictadura, comenzaron a aflorar las trapacerías, los robos, el incesante saqueo cometido por esa banda de ladrones que, al grito de “no hay pruebas sino persecución política”, buscan salir indemnes.”

Yo te pregunto estimado Pájaro: “¿Acaso no te das cuenta que los delitos son menores, que los que persiguen son aliados del cuentero traidor, que solo persiguen a los peces chicos, que los detalles están ocultos, que los sinvergüenzas siguen protegidos?”, ¿Tan ciego y pendejo estas querido Pajarito Pajarrón?

Penosamente, cuando leo tu siguiente párrafo, me doy cuenta que estas con los ojos blindados. Observo que estas convencido de que, lo que ves y oyes, te parece real. No pensé que fueras tan pendejo querido Pájaro. Pero tu convencimiento me hace entender lo fácil que es engatusar a la ciudadanía. No te percatas que “los pillos están persiguiendo a los pillos”, “los ladrones a los ladrones”, son todos de su propia banda !! ni siquiera son de otra banda !! son todos de la misma banda !!

Que mal andas querido Pájaro. Lee bien lo que haz escrito:

“Si cuando ejercieron el poder se acostumbraron a que sus órdenes de silencio fueran acatadas, ahora, misteriosamente, han comenzado a llegar intimidaciones a quienes osan desentrañar las innumerables fechorías cometidas por quienes creyeron que durante los próximos trescientos años continuarían revestidos del blindaje revolucionario, consustancial a sus altas funciones.”

¿Quieres en verdad dar otra expectativa a la nación cuando los mismos borregos verdeFLEX dicen y hacen lo contrario? ¿No ves acaso que estas sobrepasando la realidad de los hechos?

Estamos en el centro de una pelea entre rateros, entre criminales de la misma mafia, entre cuenteros sin pudor ni ética, cínicos comemierdas. Ecuador esta sin defensas de ninguna clase. Las señoritas de las FFAA y la POLICIA NACIONAL están del lado del crimen organizado. Jamas estuvieron ni están protegiendo a la nación como deberían hacerlo. ¿Acaso no has visto lo mismo que ve todo el pueblo ecuatoriano?

Ya deja de fumar la pepa querido Pájaro. ¿Bebes? ¿Te drogas? No entiendo por que esta vez te saliste tanto de la verdad de los hechos. ¿Acaso ahora te sientes morenista? Si fuese así: Que maricón y desleal serias. Por el bien de todos, recapacita!!

Cierto es que se amenazan entre ellos, ¿pero es que no recuerdas todos los ramitos de flores que distribuyeron a toda la nación durante el gobierno de Correa? ¿Te olvidaste a cuantos asesinaron? A mi, todavía me persiguen estos hijueput@s, ¿A ti, ya no? ¿Y permites que estos hijueput@s sigan gobernando? Te he venido diciendo: “APUNTA LA PUT@ HACHA A LA RAIZ DEL ARBOL DEL MAL”

“La amenaza de muerte a la fiscal Diana Salazar parece que es el primer aviso de que el país se apresta a entrar a una etapa de un terror todavía más siniestro: los sicarios estarán frotándose las manos a la espera de que les caiga un trabajito de esos en que ellos son expertos para que, luego de los pistoletazos de rigor, los salteadores de los fondos públicos vuelvan a imponer ese silencio por ellos tan ansiado.”

Esta mal Pájaro, esta vez estas re-mal !!

A continuación el articulo completo de mi compadre Francisco Fébres Cordero, El Pájaro

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El silencio tan ansiado

Era previsible. Y lo era, porque el país cambió. El insulto, la amenaza, la agresión, el escarnio, lo volvieron violento. Bastaba con escuchar una sabatina y comprobar cómo desde arriba chorreaban el odio, la animadversión, la prepotencia, para saber que a ese lenguaje burdo, ofensivo, grotesco, seguiría, más temprano que tarde, la violencia física.

Poco a poco, todo lo que significara una manifestación de libertad fue proscribiéndose. Desde la tarima, el dictador ordenaba la iniciación de un juicio a un opositor, y su deseo se cumplía de inmediato; una prisión, y su deseo se cumplía de inmediato. Todo lo que oliera a protesta se reprimía. Todo lo que supiera a crítica se obligaba a silenciar mediante la orden emanada de tribunales inquisitoriales bastardos. La única verdad existente era aquella que salía del poder y se difundía a través de un incesante y millonario bombardeo publicitario que mostraba un país maravilloso, pensado por mentes lúcidas y construido por manos limpias, según los dictados de sus corazones ardientes.

Así se hizo el silencio. Y se hizo también el miedo. Que lo digan sino los indígenas detenidos por protestar. Que lo digan los diez de Luluncoto. Que lo diga la familia del general Gabela, asesinado. Que lo diga Galo Lara quien, por denunciar, agoniza en una mazmorra. Que lo digan Fernando Villavicencio y Kléver Jiménez, perseguidos con saña por decir lo que el poder no quería escuchar y sometidos al escarnio de grilletes. Que lo diga el mayor Fidel Araujo, apresado por estar en un lugar equivocado durante esa farsa trágica conocida como el 30-S. Que lo diga Pablo Guerrero, largamente exiliado. Que lo diga Martha Roldós, espiada con voyerista obstinación. Que lo diga Jaime Guevara, estigmatizado y calumniado. Que lo diga Manuela Picq, sacada a empellones del país. Que lo diga Fundamedios, que lo digan los autores de El gran hermano y tantos y tantos periodistas, cuyas imágenes se proyectaban en las pantallas de la televisión como si de los delincuentes más buscados se tratara. Y que a las voces de ellos se sumen las de muchos otros, víctimas del terror que impuso la autocracia.

Terminada la época de dictadura, comenzaron a aflorar las trapacerías, los robos, el incesante saqueo cometido por esa banda de ladrones que, al grito de “no hay pruebas sino persecución política”, buscan salir indemnes.

Si cuando ejercieron el poder se acostumbraron a que sus órdenes de silencio fueran acatadas, ahora, misteriosamente, han comenzado a llegar intimidaciones a quienes osan desentrañar las innumerables fechorías cometidas por quienes creyeron que durante los próximos trescientos años continuarían revestidos del blindaje revolucionario, consustancial a sus altas funciones.

La amenaza de muerte a la fiscal Diana Salazar parece que es el primer aviso de que el país se apresta a entrar a una etapa de un terror todavía más siniestro: los sicarios estarán frotándose las manos a la espera de que les caiga un trabajito de esos en que ellos son expertos para que, luego de los pistoletazos de rigor, los salteadores de los fondos públicos vuelvan a imponer ese silencio por ellos tan ansiado. (O)

Por Francisco Fébres Cordero

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