Sobre la diversidad de género

José Mendoza Izurieta
José Mendoza Izurieta

Por Peter Jaramillo y José Mendoza Izurieta

Guayaquil, Julio 18 del 2018.- Las desviaciones sexuales son meramente psicológicas, no son alteraciones físicas sino psicológicas, de tal forma que, estas alteraciones mentales se pueden agrupar muy bien dentro de las enfermedades mentales tales como: la LOCURA, la esquizofrenia, la megalomanía, y todas las manías habidas y por haber.

Darle derechos a un enfermo que no quiera curarse de una enfermedad mental es un peso inminente en la sociedad, pues ella no tiene la culpa de que una rana se crea perra, o una vaca se sienta gallina. El problema esta meramente en la mente de estos individuos que se creen normales estando perversamente enfermos y totalmente desviados de lo que es normal.

Un manicomio o un centro de reclusión mayor seria más apropiado a estos sinvergüenzas que otorgarles más derechos que cualquier ciudadano normal. Y los defensores de ellos pues no dejan de escribir sino solo huevadas, se creen sabios pero parece que quieren cerrar sus ojos a la realidad. Exigen derechos a la sociedad que ellos mismos no están dispuestos a respetar. Si usted es una lesbiana o le gustan los homosexuales, es cosa suya, pero no espere que los demás acepten esas huevadas incoherentes como racionales o dignas de adquirir, peor aún otorgarles ningún derecho especial a ejercer su desviación psicológica y su depravación sexual.

El problema es que al parecer ya está sucediendo, el apoyo legal y político a la diversidad de género ya esta aquí, y todo esto se da con mayor facilidad en un país donde impera la inmoralidad, y la corrupción del sector político, ya que éstos, con la única finalidad de obtener beneficios electorales, apoyan a los grupos que sean, y entre ellos, esta gente que buscaban originalmente y de manera permanente el ser aceptados, y como esto ya se dio, ahora quieren ir más allá; es decir, que lo anormal se vuelva normal para la sociedad, y de la manera más canalla y en confabulación con los corruptos.

Atacan a los más sensibles de la sociedad que son los niños, nuestros hijos, para que crezcan con una ideología forzada de que esta porquería de la homosexualidad, ya no solo que debe ser tolerada, sino que es lo correcto, y que no importa la edad o el criterio en desarrollo, ellos ya pueden elegir qué ser y si sus padres o familia se opone, están allanando sus derechos.

En la última marcha se veía a unos acéfalos en estado grave de “diversidad” levantando un cartel que rezaba “la pedofilia es también una presencia sexual”, eso es lo que este grupo, en su mayoría gente con serios problemas personales o de su infancia, que generaron resentimientos sociales (a lo Correa), quieren imponer como diversidad de género.

Estamos en serios aprietos una vez que el gobierno y la clase política ya han decidido apoyar esta aberración, por objetivos tan vanos como el poder político y el dinero, y estos imbéciles diversos, saben de esa finalidad pero ven por fin una puerta abierta para normalizar su porquería.

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