Pater Patriae

Este fue uno de los títulos oficiales (en latín), que se les concedía originalmente a los ciudadanos romanos más ilustres, por supuesto sabemos bien cómo eran algunos de esos ciudadanos, inclusive, algunos dictadores fueron también beneficiados con éste título a conveniencia,

Padres de la Patria, también es el título con el que se les conoce a los congresistas o asambleísta en algunos países, incluido el nuestro, aunque ya por vergüenza ajena, éste ha quedado en la caducidad.

Asumiendo el lado positivo de éste título o reconocimiento, realmente, en mis 47 años de existencia, no he tenido la grata experiencia de considerar al congreso y peor a la llamada asamblea como un recinto que acoja a los padres de la Patria, todo lo contrario,

A pesar que muchos nos sentimos como aquellos niños maltratados constantemente, a los que otro golpe les resulta emocionalmente irrelevante, hace pocos días nos despertamos con un desayuno informativo despreciable, la corrupción de estos padres de la patria ha llegado a tal extremo, que han tenido entre tantas otras, una práctica inmoral con sus asesores y personal administrativo, que los mismos corruptos, para tratar de minimizarlo lo han bautizado con el nombre de diezmo. Ante tal noticia, un grupo ilustre de hipócritas se ha visto en la obligación de encomendar tremenda labor a la comisión administrativa de la asamblea, de donde surge la envidiable e incomprendida idea de pedir a los afectados que denuncien públicamente a sus jefes, garantizando ante esto su estabilidad laboral. Cabe para nosotros, seres normales, analizar la coherencia de esta disposición? es una idea tan IDEOTA que solo motiva a la risa, le diría que esperen sentados a que se acerquen los funcionarios a denunciar, la comisión no tiene los recursos intelectuales para entender que cualquier asambleísta que se vea delatado le hará la vida imposible a quien lo denuncie.

Este detalle solo nos deja ver el grado de corrupción y alcahuetería maliciosa de nuestros padres de la patria. La asamblea no es un recinto de ilustres, no mis estimados, es tan solo una sucursal del infierno, y a mi humilde criterio, NADIE SE SALVA de este calificativo.

Pero aquí, “sin querer queriendo”, se abre otro tema a considerar, estas prácticas despreciables por parte de los asambleístas no fuese posible si se la hicieran a gente culta, con títulos reales o siquiera con residuos de ética y moral escolar. Muchos sabemos que los padres de la Patria contratan a las personas menos indicadas para asumir un cargo de asesor, tales como parientes, amigos, hijos de amigos, pero aquí viene lo más grave: Choferes, asistentes domésticas, estilistas, cantantes y demás cosas que nos podamos imaginar, menos abogados o doctores en jurisprudencia; y esto no es por desmejorar la profesión o actividad que tenga cualquier persona, pero por favor, por lo menos tengan la cordura o intelecto mínimo como para contratar a alguien que por lo menos sepa más que ustedes. Si yo sé que soy un total ignorante en el campo legal y constitucional, tengan la seguridad que por lo menos haré el esfuerzo de contratar como asesor a alguien que pueda hacer eso, ASESORAR; pero ahora se entiende por qué no lo hacen.

Estamos secuestrados por tres poderes de porquería donde impera la maldad, el crimen, la corrupción y el espíritu de cuerpo.

 

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