La paz y la felicidad – La historia completa

La paz y la felicidad se obtiene entendiendo la estrecha relación entre una “conciencia sana” y la “paz mental”; y ajustándose a vivir sobre estos dos fundamentos.

No se puede vivir en paz con una “conciencia perturbada”. Una “conciencia sana” nos aleja de la angustia, elimina las penas, nos aleja de los sentimientos de culpabilidad, nos despoja de la vergüenza infundamentada, y nos evita la auto-condenación y auto-destrucción.

Tenemos que aprender a labrar una conciencia sana, una que nos provea la paz indispensable para edificar nuestra felicidad. Esta es una condición de inmenso valor, y aún así, pocos son los que la consiguen y la disfrutan en este mundo. ¿Porque? Muy frecuentemente porque los principios sobre los que se fundamenta la conciencia sana no son ni entendidos, ni seguidos adecuadamente.

No buscamos la “paz mental” sino una “conciencia sana”. Este es el ingrediente principal de la “paz mental”. Sin una “conciencia sana” no podemos tener una verdadera “paz mental”. La “conciencia sana” se refiere a nuestro ser interior, y esta controlada por todo lo que hacemos, comemos, miramos, oímos, olemos, tocamos, pensamos, y hablamos.

Mateo 15:10-11
Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.

Mateo 7:15
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

La conciencia sana, aquella que provee la verdadera paz y felicidad mental solo puede venir de Dios, no de los hombres. Las razones son muy simples, los que quieren adquirirla o sanarla, solo pueden hacerlo siguiendo las instrucciones correctas, bajo la completa obediencia de Dios.

Nadie puede saber mas sobre la mente y el espíritu sino aquel quien lo creo. Los seres humanos podemos investigar y aprender mucho de ello, pero sin una verdadera dirección del creador, fallaremos en nuestras conclusiones.

Juan 14:27
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Una mente alterada está temporalmente sin paz mental. La paz mental fácilmente se la obtiene resolviendo las fuerzas externas que nos perturban. Pero esto, penosamente, a pesar de ser tan simple y sencillo, tampoco es posible si no existe una conciencia sana.

La paz mental no es posible obtenerla si tenemos una conciencia que constantemente esta siendo perturbada. La conciencia puede estar sufriendo por el recuerdo constante de nuestros errores pasados, el recuerdo de nuestras transgresiones, nuestras ofensas no resueltas, sean estas originadas por nosotros o dirigidas a nosotros.

Una falsa y errónea curación a una conciencia perturbada, puede ser el alivio TEMPORAL por la estimulación de la mente y el cuerpo a través del alcohol, las drogas, la pornografía, el sexo, el dinero, el trabajo o ejercicio excesivo y peligroso, y otras actividades o pensamientos de peor naturaleza. Todo esto, bajo el costo de un apetito creciente por esos falsos esfuerzos de calmar una “conciencia adolorida” y “perturbada”. Esto también trae consigo, el riesgo constante de incurrir en nuevas y trágicas adicciones.

Ventajosamente, si existe una manera mucho mejor y mas viable de recuperar una “conciencia sana”. Y con una “conciencia sana”, la “paz mental”, y con la “paz mental”, “la felicidad estable y duradera”.

Romanos 1:28-32
Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Empecemos entendiendo y aceptando que la habilidad de sanar la conciencia solo puede pertenecerle a Dios. El es el único médico autorizado para curar este mal. La complejidad de la psiquis humana y sus acciones y reacciones aun son desconocidas para el ser humano. En consecuencia, confiar nuestra mente a un psicólogo o psiquiatra, es como confiar a un intermediario poco capacitado para manejar la complejidad que representa el ser interior de cada uno de nosotros. Y, auque ya hay enciclopedias enteras a ese respecto, aun estamos muy lejos de comprender toda esta complejidad de sentimientos, emociones y recciones humanas que a todo nos rodea y que fueron ideadas e ingeniadas por el propio creador.

En consecuencia, ningún hombre, mujer, animal, o cosa que viva o exista en este planeta, shaman, adivino, psicólogo, brujo, echicero, curandero, yerbero, astrólogo, cura o monseñor, puede ser una solución permanente o eficaz para sanar una conciencia humana adolorida o resquebrajada. Nada podrá devolvernos a nosotros la salud a nuestra conciencia, que no sea Dios Padre y su conocimiento exacto, preciso sobre su creación humana. Dios Padre es el único medico y método autorizado de curación de nuestra conciencia humana.

El saneamiento de la conciencia es el resultado de la influencia de la luz de Cristo en la mente y el corazón de todo cristiano.

La curación permanente y definitiva de una conciencia perturbada es solo uno de los muchos regalos que Dios da solo a sus hijos, para que podamos tener éxito en nuestra vida mortal. El saneamiento de la conciencia es el resultado de la influencia de la luz de Cristo en la mente y el corazón de todo cristiano.

La luz de Cristo es ese poder divino o influencia que emana Dios a través de Jesucristo; y todos quienes comen de su carne y beben de su sangre, adquieren esa luz llamada en las sagradas escrituras como “Espíritu Santo”. Aquella luz que da vida a todas las cosas. Que nos da el control de nuestros actos y  nuestras emociones, que nos guía e ilumina el camino cada día. Aquella que separa a todo individuo racional entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira, entre lo bueno y lo malo, entre la vida y la muerte. Es justamente esta luz divina que activa nuestra “conciencia sana”. La “conciencia sana” entonces, es el resultado de nuestro caminar con Cristo. Adquiriendo su conocimiento cada dia, y comprendiendo su actuar a cada paso.

Juan 6:53
Jesús les dijo: iDe cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

La influencia de la luz divina que motiva nuestro comportamiento apropiado, que afecta nuestro caminar al andar, puede ser debilitada a través de la transgresión y el pecado, y restituida a través del arrepentimiento.

La luz de Cristo no es una persona o cosa que se pueda ver o tocar, pero si podemos ver sus resultados. Como el oxígeno que no podemos ver ni tocar, pero cuando respiramos entendemos que llena nuestros pulmones y nos mantiene vivos. Así, la Luz de Cristo es un poder e influencia que viene de Dios y que cuando se camina bajo esa luz, esta nos lleva por caminos correctos como una guía calificada e inspirada por Dios.

Tenemos que recordar que aún con una conciencia sana podemos tener periodos temporales en los que nuestra paz mental es interrumpida por preocupaciones externas. La comprensión de las causas que generan nuestra preocupación puede aliviar muchas presiones generadas. Mientras su vida personal se adapta a las enseñanzas de Dios, estas mismas enseñanzas le proveen las defensas necesarias para otorgarle la paz mental.

Sus propios esfuerzos por aprender la palabra de Dios son los pilares sobre los cuales se edifica su nueva vida. Este aprendizaje se constituye también en la guía de soluciones aceptadas por el Espíritu Santo. Mientras usted empieza a dar soluciones divinas a su vida actual, ese cambio frecuentemente también trae beneficios a otros cuando han sido ellos quienes, cuyas necesidades, han causado la perturbación de sentimientos en su mente.

En resumen, usted puede re-obtener una conciencia sana, arrepintiéndose de las transgresiones personales causadas por su propio albedrío. Y para esto, aplicamos 1 Juan 1:9. Entonces si, la paz mental puede ser asegurada, resolviendo la presión externa que causa su ansiedad temporal, sus preocupaciones, y su estrés.

La ley quebrantada por el pecado o la transgresión causa angustia en el corazón y la mente de una conciencia.

Sabiendo el Padre Celestial que todos sus hijos, a excepción de Jesucristo, podrían violar con o sin intención esta ley, el nos ha provisto el medio para corregir las consecuencias de tal acto. Sea la violación grande o pequeña, la solución es la misma: el arrepentimiento completo a través de la fe en Cristo, el perdón de nuestros pecados a través de la confesión, y la reanudación de la vida cristiana a través de la obediencia a sus mandamientos. (1 Juan 1:9)

1 Juan 1:9
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Cuando se necesite, el arrepentimiento completo requerirá una acción de su parte. Si usted no esta familiarizado con los pasos clásicos del arrepentimiento, tales como la confesión y el abandono de los pecados, la restitución, la obediencia, y la búsqueda del perdón, hable con su pastor o estudie una fuente de enseñanza bíblica.

También debemos perdonar a otros que nos hayan ofendido. Como una victima inocente usted ha sido seriamente afectada, no guarde sentimientos de ira ni venganza contra quienes hayan parecido injustos a usted. Olvide, perdone a quienes le hayan ofendido aun cuando usted sea inocente, mas razón si fue culpable.

Si se requiere una disciplina para una transgresión grave en contra suyo, deje eso a la Iglesia y a las autoridades civiles. No dañe su mente con pensamientos de venganza. La Justicia de Dios trabaja lentamente, pero trabaja magníficamente bien. En la Economía de Dios, ninguno escapa las consecuencias no resueltas de la violación a su ley. En su tiempo, y a su manera, el pago total será requerido por actos diabólicos no arrepentidos a tiempo.

De todos los pasos necesarios para el arrepentimiento, el más críticamente importante, es que usted tenga la convicción de que fue Jesucristo, quien a través de su muerte, obtuvo el perdón de todos sus pecados. De allí que es esencial que usted también sepa que solamente bajo sus términos usted puede ser perdonado.

Usted recibirá ayuda mientras ejercita su fe en Jesucristo, esto significa que usted debe confiar en el y en sus enseñanzas. Satanás le hará pensar que las transgresiones serias no pueden ser sanadas completamente.

Jesucristo dio su vida por toda la raza humana, y quienes están con el reciben la salvación divina. Es a través de él que nosotros obtenemos el perdón de todos nuestros pecados y la vida eterna.

El fruto del verdadero arrepentimiento es el perdón de Dios que abre la puerta a recibir todos los mandatos y ordenanzas provistas en este mundo y para disfrutar el resultado de esta bendición. Cuando el arrepentimiento es completo y uno ha sido limpiado del pecado, es cuando empieza una nueva visión de la vida y sus gloriosas posibilidades.

Que maravillosa es la promesa del Señor: Bendito es quien se arrepiente de sus pecados porque ellos serán perdonados.

El Señor es fiel a su palabra

Si usted tiene una conciencia perturbada por quebrar la ley, por favor regrese. Regrese del frío escalofriante y solitario a las aguas refrescantes de la pureza espiritual. Regrese al calor y la seguridad de Dios. Regrese a la paz y la serenidad de una conciencia sana, una conciencia maravillosa que nace del vivir en los mandamientos del Padre.

Por favor lea la Biblia, refiérase a la 1ra Epístola de Juan 1:9

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